REFLEXIÓN....

La negativa a ofrecer la Custodia Compartida sin acuerdo de los padres se basa en el principio de proteger al menor. ¿Cree usted que la custodia monoparental sin acuerdo le protege mejor?

martes, 27 de mayo de 2008

Custodia compartida. Mercedes DE LA MERCED, Presidenta de Mujeres en Igualdad

http://www.larazon.es/17737/noticia/6/Custodia_compartida

La ecuación familiar tiene una resolución evidente: los hijos necesitan a los padres. A los dos. Aun admitiendo que uno se vale por sí mismo, ¿por qué prescindir del otro? Quizá ha llegado el momento en el que todos pensemos especialmente en los menores cuando se produce la ruptura del vínculo matrimonial y reforcemos lo que muchos consideramos la solución menos dramática para ellos: la custodia compartida. En un mundo en el que la mujer se ha incorporado masivamente al mercado laboral, en el que ya no tienen sentido los roles tan rígidos que la tradición asignaba a unos y a otras y en el que la independencia femenina emerge como la mayor de las revoluciones, las reglas del juego están cambiando para todos y apuntan, afortunadamente, a la igualdad. ¿Por qué no modificar el modelo de gestión institucional de los conflictos familiares para la regulación de la custodia compartida como norma? ¿Por qué se nos asigna a las mujeres el tener que decidir o autorizar la custodia compartida? ¿No es una contradicción en la lucha de las mujeres por la igualdad, en la que tanto queda aún por hacer? Ello no impide que siga prodigándose la custodia para uno de los dos progenitores -hoy el 95% son otorgadas a la madre-, pero cuando medie causa objetiva, razonable y juzgada de por medio, siempre con el bien de los hijos en el punto de mira. Para lo que habrá que tener en cuenta múltiples condicionantes, como los antecedentes de maltrato. Es necesario, pues, corregir la Ley de Divorcio y buscar, legislativamente, fórmulas más ajustadas y dinámicas de custodia compartida. Pero es que además supondría un gran avance para las mujeres el poder desarrollar una educación y una crianza compartida. ¿Por qué rechazar una medida que, bien calibrada, beneficia a todos: al padre, a la madre y a los hijos? El niño que crece, aunque sea en ese correoso equilibrio que habita entre dos progenitores separados, sale más reforzado del trance que el menor que padece la amputación de uno de ellos. Diría más. Ahora que somos conscientes de la importancia de la educación de las nuevas generaciones para romper con el concepto machista de las relaciones -que tanto sufrimiento causa a las mujeres- la custodia compartida supondría, por muchos motivos, una ayuda en ese cambio de mentalidad que la sociedad actual tanto anhela.

Presidenta de Mujeres en Igualdad

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